Sentirse orgulloso

Sentirse orgulloso

Según el diccionario, el orgullo es una satisfacción personal que se experimenta por algo propio o relativo a uno mismo y que se considera valioso…

Todos los hinchas que amamos el fútbol podemos vanagloriarnos de lo que sentimos por nuestros equipos, sabemos lo que significa llorar, reír, sufrir y gozar viendo lo que algunos seres humanos consideran sólo un deporte y para nosotros es de lo más importante en nuestras vidas.

Algunos intentan auto convencerse, o creen tener la certeza de que su amor es único, pero en el fondo saben que a todos nos pasa más o menos lo mismo. El fútbol nos apasiona, nos entusiasma, nos exalta y nos duele como sólo puede ocurrir con aquello que cala hondo en nuestro ser.

El negocio de la pelota muchas veces nos traiciona y nos hace sentir como idiotas, usados, pero al rato volvemos con la otra mejilla dispuesta y las ilusiones renovadas, con la seguridad de que los tontos son los que lucran con algo imposible de despegar de nuestra piel.

Algo que heredamos, defendemos, respiramos, que nos une con la familia, con los amigos o que nos traza lazos tácitos, pero innegables con gente de la que no sabemos ni el nombre. En fin, el amor por los colores es un denominador común que no sabe de divisiones, se lleva adentro de la misma manera en un tablón o en la tercer bandeja.

Pero, querido amigo, el orgullo… el orgullo es otra cosa.

Es saberse heredero de un trono forjado por enormes jugadores, bañados por una mística eterna que hizo flamear victoriosa a nuestra bandera frente a los más poderosos, sin importar la condición, el lugar ni la cantidad de rivales. Poder decir que lo tipos que más goles hicieron y el que mejor y más jugó defendían la misma camiseta que vos te pones todos los fines de semana. Que tu casa es la primera, la más sabia. Decir con los dientes apretados que jamás nos pusieron de rodillas. Nunca en más de cien años descendimos. Nosotros no sólo pensamos que Independiente es único, con el pecho bien inflado lo podemos fundamentar. Somos desde Seoane al “Kun” los dueños de la historia más rica del fútbol argentino y el peso de la verdad nos da la razón.

No estamos bien, es cierto, nos han hecho mucho daño. Afrontamos la que puede ser la temporada más difícil de nuestra gloriosa vida y lo hacemos con la convicción de que reaccionamos a tiempo, algo que también nos enaltece. La historia nos dice quiénes somos, pero la tabla de promedios nos muestra cómo estamos y es por eso que, sin arrogancia de por medio, debemos hacernos cargo de esta realidad bajo la atenta mirada de nuestras vitrinas.

El “Rojo” no puede caer, no va a caer. Lo peor ya pasó, seguimos de pie y dejamos el timón en manos que creemos nos van a llevar por buen camino. No va a ser fácil, pero debemos estar a la altura de las circunstancias. Todos unidos tenemos que mejorar el presente, para llegar a un futuro que sea digno de nuestro pasado. Que nuestros abuelos nos devuelvan una sonrisa cuando miremos hacia arriba y que nadie tenga argumentos para cargar a nuestros nietos depende de nosotros. Y eso también es hacer historia.

Todos los hinchas que aman el fútbol pueden conocer el significado de la palabra orgullo, pero sólo los de Independiente sabemos lo que es sentirlo.

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Javier Brizuela
Periodista deportivo. Director de Orgullo Rojo. Tercera generación de enfermos de Independiente

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