Involución

Dicen que el que se quema con leche, ve una vaca y llora. Sin embargo, el refrán parece no aplicar para Mauricio Pellegrino, quien cometió casi todos los mismos errores que ante Godoy Cruz en la fatal derrota ante Rosario Central. Y es fatal por ser la que te aleja del campeonato en la tercera jornada, en un torneo de tan solo 16 fechas.

Ayer, Independiente mostró su peor versión. Lo que ningún hincha quiere ver. Después de una larga pretemporada, el equipo involucionó de manera escalofriante. Estuvo impreciso, carente de criterio para resolver jugadas, fue largo cuando debió ser corto y ancho cuando tuvo que ser escueto, y utilizó al pelotazo como única vía de escape desde el fondo.

Con una mixtura de titulares y suplentes, el Chacho Coudet copó el medio de Independiente con suma facilidad. La dupla Méndez-Ortiz, al margen de encontrarse en un nivel muchísimo más bajo al del año pasado, se vio opacada, tanto con Godoy Cruz como con Rosario, por dos simples “marcas sombra” sobre ellos, y así de fácil se anuló toda la creatividad posible en el centro de la cancha. Se necesitan más opciones que ayuden a estos intérpretes, más cuando los volantes no gravitan.

El esquema 4-2-3-1 es lo segundo que debe suprimirse. Benítez tiene que volver a jugar dentro del área, puesto donde logró su explosión. Como volante izquierdo, vuelve a ser el mismo que usó Almirón y ni siquiera logra asistir con nitidez a Denis.

Como hace semanas vengo mencionando, lo peor del Independiente de hoy es Toledo. Bajo estos rendimientos, se entiende por qué se ofreció el oro y el moro por un lateral derecho. Abstrayéndonos del absurdo penal que comete, la falta de criterio para resolver una jugada es difícil de entender. En cada intervención se mostró dubitativo, intranquilo, como si cargara con mucha más presión de la que un carrilero pueda tener. El gran partido que disputó en Mendoza parece haber sido una casualidad, después del mamarracho de ayer.

Aquino, un jugador que he cuestionado en miles de ocasiones, me pareció el único rescatable. Verticalizó, profundizó pases con mucha claridad y hasta asistió a Benítez en la del palo. Desconozco por qué tanto empecinamiento de la gente para con él, que salió silbado como si vistiera la camiseta rival, y también por qué fue sustituido.

El domingo, Independiente recibe a Racing. Una derrota más podría significar el fin de la era Pellegrino -por más que no coincida con que eso deba ser así-, además de una catástrofe. Los primos vienen de comerse cinco en Rosario y todavía no ganaron por el torneo local. Sin embargo, en cuanto a rendimientos, no andamos tan lejos de ellos. Independiente necesita un cambio urgente, de esquema, de ideas y de propuestas, y solo quedan cuatro días para que el barco no se hunda. Es hora de abandonar el capricho y ofrecer alternativas.

Vuelta al trabajo

Después de un día de descanso, el plantel de Independiente trabajó en doble turno en el día de hoy. Luego de su estadía en Mar del Plata, el equipo volvió a los entrenamientos en Domínico. 

Tras su participación en la Copa Ciudad de Mar del Plata, con una victoria y un empate, Pellegrino encara el tramo final de la pretemporada. Previo al debut por el Campeonato el equipo tendrá un amistoso el próximo sábado ante Vélez, y ante Racing el viernes 29.

Por la mañana se realizaron ejercicios con pelota combinados con trabajos físicos bajo las ordenes de Compagnucci. La mala noticia de hoy paso por el ‘Tucu’ Trejo, quien trabajó de forma diferenciada y luego debió abandonar la práctica por una distensión en su rodilla derecha.
El entrenamiento de la tarde comenzó con trabajos con pelota. Luego Pellegrino ensayó una práctica de fútbol en espacio reducido.
Por su lado, Lucas Albertengo realizó ejercicios con pelota y movilidad, mientras que Pellerano comenzó con los trabajos de recuperación. Desde el cuerpo técnico son optimistas para que el central pueda llegar al partido del debut frente a Belgrano.

Pasan los años

Escribo esto con total dolor por haber perdido una final, nada más y nada menos, que con el clásico rival. No me conformo con haber ganado en su cancha, ni tampoco con que haya sido con 9 jugadores. Tanto yo como vos soy el primero que deseaba clasificar a la Copa. Pero si la cosa se dio así, fue por un conjunto de errores, algunos sutiles y otros graves, que marcan la diferencia entre un equipo que está para pelear la gran competición continental, y otro que tendrá que vérselas con los más débiles de la región.

A éstas horas, sólo abunda la bronca. Porque el domingo Independiente demostró que tenía el potencial y el nivel para ganar la serie. Si en lugar de salir a especular y a hacer quién-sabe-qué la semana anterior, se proponía atropellar a su rival tal como lo hizo en el Cilindro, la historia hubiese sido diferente. O quizás no. Pero, al menos, la bronca no estaría tan alimentada.

La semana pasada pedí que tuvieran orgullo y que salieran a jugar como hombres. Nadie lo leyó, como dice Eña, pero al menos la mayoría sintió estar en deuda y hubo un cambio de actitud. El factor “perdido por perdido” también surgió efecto y favoreció a Independiente, a quien no le quedaba otra que dejar una buena imagen. Por la figura de Saja y por algunas jugadas puntuales que no concluyeron del modo esperado, no se hizo historia.

Aunque buscar desperfectos a estas horas sea en vano, caminar sobre nuestros propios pasos debería llevarnos a resaltar aquello que se hizo mal: lo que ocurrió desde el primer momento hasta hoy.

Hay fallas muchísimo más grandes que haber dejado pasar esos tres puntos que separaron al cuarto, Racing, del quinto, Independiente, y que dictaminó que ellos fuesen quienes definieran de local. Sin embargo, está expuesto que una serie de puntos que se han regalado derivaron en el puesto que ocupó el equipo. Estudiantes, Huracán, Aldosivi, por citar algunos de la era Pellegrino.

Adentrándonos en lo realmente grave se encuentran los jugadores que salen a bailar un jueves a la noche cuando el viernes debían entrenar para disputar, quizás, el partido más importante de sus vidas, por ejemplo; o que un integrante del plantel se rebele contra las indicaciones que le da el técnico y lo mande a cagar, también en el mismo contexto. Esa gente no es más que Independiente, a pesar de que así se crea. Pellegrino no tuvo más remedio que incluirlos para el domingo, por cuestiones futbolísticas y éticas que evitaran el qué dirán. Pero a partir del 1 de enero, esas personas deberán ser excluidas.

En lo netamente futbolístico, el técnico, quien demostró ser un gran motivador además de un excelente profesional y alguien con mucha seriedad para trabajar, deberá entender cómo se plantean los partidos decisivos. Y no lo digo solo yo, sino que él mismo lo expresó en conferencia de prensa el domingo. Es un problema que acarrea desde su época en Estudiantes de La Plata y que, si quiere ganar algo con Independiente, deberá modificar. La vuelta contra Independiente Santa Fe en Colombia; el partido de ida frente a Racing; el segundo contra Arsenal por Copa Sudamericana, encuentros en los que solo servía ganar, se especuló demasiado y, salvo el último, terminaron siendo letales para su currículum (y no cuento el de Lanús en Copa Argentina porque recién asumía el cargo).

Lo que viene ahora es un mercado de pases que debe ser adecuado a las necesidades del plantel y no abultado porque sí. Basta de priorizar la cantidad por sobre la calidad. Independiente tiene un once titular muy bueno, pero un banco de suplentes que se sepulta su propia tumba. Se tiene que apuntar a tres o cuatro refuerzos de calidad, y no a nueve que incluyan a jugadores simil Pereyra Díaz, Aquino y demás.

Boca, River, Racing, San Lorenzo, Huracán y Rosario Central entraron a la Libertadores y tendrán la cabeza ocupada en ella el campeonato que viene, que, por cierto, será corto. No existe una excusa que ampare la posibilidad de no ganarlo. Los cuatro grandes, uno de los mejores conjuntos del campeonato y el equipo revelación estarán enfocados en un objetivo mayor, y salvo Boca, el resto no posee un plantel tan amplio como para pugnar en ambas competencias -esto está sujeto a lo que ocurra con las transferencias-. Es la oportunidad para revalidar un título que no se consigue hace 13 años. Si no se consigue, que se considere un fracaso.

Otro año que ofrecía un abanico de posibilidades se escapó por la ventana. Que el equipo haya muerto de pie sirvió únicamente para evitar un papelón mayor y para demostrar que, por más recóndito que se halle, aún existe hambre de triunfo. La pasión nos lleva automáticamente a encontrar el lado esperanzador de un híbrido Independiente, engendrado por la historia ganadora y por estos largos años de sequía. Haber terminado cuartos y quintos desde que se volvió a Primera, respectivamente, no alcanza. Haber tocado la base de la Libertadores y luego soltarla no sirvió de nada. Exigimos siempre y así seguirá siendo. En 2016 tiene que comenzar el resurgimiento. La ilusión tiene poco menos de un mes para aferrarse nuevamente.

Portación de apellido

Independiente terminó el clásico con nueve jugadores. ¿Por qué? Por una justa expulsión a Jorge Ortiz después de un topetazo a un rival, y por un inexistente codazo de Jesús Méndez a un contrario. La sanción de Loustau contra el ocho del Rojo puede expresarse de una sola forma: lo echó porque es Méndez.

Corrían 36 minutos del segundo tiempo. El partido iba 1-1 e Independiente necesitabamente un gol para poner contra las cuerdas a Racing en los últimos minutos. Méndez disputa una pelea con Acuña, gana limpiamente y luego intenta descartar al volante académico con un movimiento ampuloso, el ‘Huevo’ cae al piso exageradamente. El línea, a centímetros de la jugada, ni se inmuta. Pero Loustau sale corriendo con la roja en la mano para expulsar a Jesús.

Los relatores de la TV Pública (podrán chequearlo en el video) dicen ‘UUUH’ con la misma sensación que tuvo el referee: Codazo del ocho y a las duchas antes de tiempo. Sin embargo, la repetición muestra claramente como Méndez gana la posición lícitamente y Acuña, pillo y sabiendo el prontuario del ex Central, aprovecha la situación para caer desplomado como si le hubieran tirado un balazo.

Esa expulsión, claramente, no condicionó el resultado (ya que, de todas formas, terminamos ganando), pero sí desacomodó a Independiente en el momento en que más necesitaba mantener la cordura y la paciencia. En la próxima jugada, Ortiz fuera de sus casillas también vio la roja y en la subsiguiente, Pisano metió otro codazo que no fue advertido por el juez, quien amonestó al jugador de Racing por ‘simular’.

Así, Méndez sumó una nueva expulsión en Independiente (la anterior, al igual que esta, por portación de apellido ante Belgrano) y se perderá el primer partido del próximo torneo. Eso si es que decide seguir en el club. ¿Debe seguir en el club un jugador que te deja con diez incluso cuando no tiene culpas?

Lo merecido

Independiente le ganó a Racing en el Cilindro en un partido donde fue y propuso más que su rival, que tuvo como figura a Sebastián Saja que sacó varias pelotas de gol.

Ante la final exclusión de Diego Vera, Juan Manuel Trejo entró para conformar una línea de dos volantes centrales entre Ortíz y Méndez, dejando a Mancuello liberado, más que nada sobre la izquierda y tres hombres de punta con Benítez, Lucero y el “Tucu”.

El Rojo salió a hacer lo que sabe hacer contra Racing todos los partidos y que no hizo en el partido de la ida en el Libertadores de América. Sabemos el miedo de los jugadores blanquicelestes cuando el rojo aprieta a los defensores y no los dejan salir con comodidad, y se notó que no estaban conectados porque tanto a Lollo como a Sánchez le costaba encontrar a sus compañeros y lo único que podía hacer era tirársela larga a Bou, quien los primeros minutos se mostró muy fino para aguantar la pelota ante la marca de Pellerano. Por su parte, los dirigidos por Pellegrino en cambio, se hacían fuertes desde el buen trato de pelota que siempre ofrece el doble cinco del “Marciano” y Jesús, que circulaban el juego a uno o dos toques llevándolo para el sector izquierdo, donde Tagliafico pasaba casi siempre al ataque para juntárse con Trejo.

Y así el más grande de Avellaneda fue generando situaciones, lo tuvo al comienzo Lucero, anticipando a los centrales y después probando de media distancia  El equipo era corto, con los centrales cerca del circulo central, lo que ayudaba que la transición defensa-ataque sea rápida y ordenada.

El “Gato” jugó bien, con acitud y pivoteando varias jugadas para la llegada libre de los mediocampistas. Y eso hacía bien Independiente, llegar con varias personas al área para quitar referencia a los centrales como en el gran cabezazo que, otra vez, Saja le sacá al delantero rojo.

El segundo tiempo el empuje de Independiente duró los primeros minutos. Después el equipo de Cocca se adelantó e intentó entorpecer la salida del Rojo que en ese lapso abusó del pelotazo a causa de la marca que ofrecía el local. Y por eso “Longaniza” mandó a la cancha al “Cebolla” por Mancuello, que ya se mostraba un poco cansado y quieto, porque necesitaba alguien que desde el medio junte marcas y pueda descargar a los laterales.

Así llegó el tiro libre con falta de Lollo sobre Benítez, que con un gran disparo abajo al palo del arquero nos hacía ilusionar con la remontada, porque todavía quedaban 20 minutos y porque los primeros dos, luego del tanto, los jugadores de Racing se mostraban “nocaut”, revoleando la pelota y llegando tarde a los cruces.

Pero Independiente no clasifica a la Libertadores porque lo merece, porque cada vez de este año que pudo conseguir una victoria verdaderamente relevante, no lo hizo, y así fue que vimos cómo tras el gran centro de Acuña, Lollo cabecea inauditamente sólo dentro del área y pone el 1-1 que ya definía en gran parte la serie.

Ahora los minutos transcurrieron con mucha emotividad, pero con poco impetu por parte de los jugadores que notaban como todo el gran esfuerzo hecho se desvanecía. La diferencia la marcaba más que nada Benítez, encarando por el centro y con los desbordes de los laterales que servian para mover a la buena defensa del rival.

Después, Méndez es mal echado por Lousteau (aunque en su acción demuestra poca inteligencia al exponerse a esa jugada) y a los pocos minutos Ortíz comete una chiquilinada que deja al equipo con nueve.

Todo estaba perdido. El partido termina 2-1 con un gol de Lucero en el minuto 45 porque Independiente volvió a apretar y a mostrar fuerza cuando todo ya estaba fuera de su alcance. Es cierto, pudo ganarlo con la de Cuesta, pero hay que preguntarse qué es lo que pasa por la cabeza de estos jugadores cuando tiene todo o varias cosas a favor. Le gusta correr de atrás y alcanzar al primero, pero después vuelve a trotar y pierde.

Y eso es lo que pasó el domingo pasado en nuestra casa, que nos termina ahora dejando sin disputar el máximo certamen continental. se jugó con miedo  cuando había que jugar con valor y jerarquía. Hoy en el “Cilindro” se jugó muy bien y se le ganó al clásico rival con dos jugadores menos, quizá la Libertadores era un reto muy alto para este plantel, porque demostró que le falta algo, pero que está en el buen camino. Con dos o tres jugadores de jerarquía se puede potenciar lo bueno que se hizo este año.

Y así se terminó el 2015 para Independiente, y aunque cueste aceptarlo porque siempre lo queremos ver ganar, el equipo tuvo lo que él mismo se buscó y generó, tuvo lo merecido.

 

"Morimos de pie"

Juan Martin Lucero, habló luego de lo que fue la victoria en el Cilindro por 2-1 que no alcanzó para que el Rojo Ingrese a la Libertadores. Allí analizó el partido, su actuación y su gol sobre la hora.

“Hicimos un gran partido, en el primer tiempo tuvimos chaces claras, pero Saja estuvo muy bien” analizó Lucero, quien tuvo varias situaciones de gol a lo largo del partido, pero que sólo pudo meter la última, sobre la hora, para el resultado final.

Continuando con su análisis, el ‘Gato’ expresó: “Nos vamos orgullosos porque dejamos todo hasta el final, quizás si no se nos hubiese salido la cadena no nos quedábamos con 9 y podíamos ampliar la diferencia y pasar, o al menos haber terminado mejor”. Y agregó: “Dimos todo y morimos de pie”.

Veintitrés con nueve

Con más actitud que fútbol, Independiente venció a Racing por 2-1 en el Cilindro de Avellaneda con goles del Cebolla Rodríguez, Lollo para la visita y Lucero. A pesar del esfuerzo, no le sirvió para llegar a los penales y Racing se clasificó a la Copa Libertadores.

En un partido que brindó más espacios de los que se esperaban, Independiente no pudo aventajarse desde el juego a ras del suelo y buscó permanentemente por medio de los centros de sus laterales. Sin embargo, Racing se habría ido en desventaja de no ser por la figura de Saja, que sacó todo y más.

En un arranque eufórico, Independiente intentó desde el primer primer minuto de juego con un gran envío de Tagliafico cayó en la cabeza de Lucero, pero el arquero rival comenzó a hacerse protagonista. Y al siguiente, Jesús Méndez sería quien remate desviado.

Ambos equipos comenzaron a disputarse la posesión de la pelota; Racing buscaba generar a las espaldas de Toledo e Independiente agrandarse hacia los costados. A los 9 minutos, otro cabezazo de Juan Martín Lucero avisó, aunque sin peligro.

La primera de La Academia llegó gracias a la potencia de Bou, quien con una corrida infernal desde la mitad de la cancha se sacó de encima a Pellerano y remató fuerte y abajo, al palo izquierdo de Rodríguez. El arquero reaccionó a tiempo pero dejó un muy peligroso que rechazó Cuesta.

La más clara se dio a los 20 minutos, cuando tras una gran jugada de Benítez, Lucero enganchó para adentro, le pegó y la pelota dio en el palo. Y un minuto más tarde, un espectacular centro de Mancuello encontró a Toledo, éste cabeceó de palomita y la pelota se fue besando el palo derecho de Saja.

Sobre el cierre de la primera mitad, otra vez Lucero de cabeza provocó un susto en todo el Cilindro, aunque Saja impidió que el Rojo aumentar y la sacó al córner. Ortiz remataría muy lejos en la jugada siguiente, pero nuevamente el arquero de Racing impidió el gol y la primera mitad se fue con un empate en cero.

A la vuelta, Independiente salió con todas las ínfulas para llevarse la victoria, y a los 10 segundos Mancuello probó al arquero, quien salió atento al complemento. A pesar de esto, las energías gastadas en el primer tiempo fue la principal causa de una merma en el rendimiento.

A los 20 minutos, un tiro libre en la puerta del área sobre Benítez derivó en un remate precioso del Cebolla Rodríguez, recién ingresado por Mancuello, y del cual llegó el gol de Independiente.

Racing comenzó a salir y a los 25 del complemento remató potente mediante Acuña, aunque Rodríguez la despejó bien al córner. Pero sería de ese tiro de esquina que llegaría el empate de Racing, mediante un espectacular cabezazo de Lollo al ángulo.

A falta de 10 minutos, el árbitro interpretó un supuesto codazo de Jesús Méndez y le mostró la roa directa, aunque se vio claramente que no fue intencional y que no ocurrió nada. Dos minutos más tarde, Ortiz sí se haría expulsar correcta y estúpidamente, al embestir a Aued.

3 minutos faltaban para que termine el partido y el Cebolla habilitó a Lucero, que definió perfectamente al primer palo de Saja y convirtió el 2-1. Independiente tuvo la última con Víctor Cuesta que remató alto y no pudo marcar lo que sería el empate en la serie.

De esta manera, Racing venció a Independiente por 3-2 en el global y se clasificó a la Copa Libertadores. El Rojo, por su parte, deberá esperar por lo menos hasta el 2017 para volver a disputar este torneo, pero ingresó a la Copa Sudamericana.

Tengan orgullo

Si había algo que caracterizaba a estos partidos era el ímpetu de Independiente, la incomodidad que le generaba a Racing aún siendo menos. ¿Cuántas veces les ganamos sólo con la camiseta? ¿Cuántas otras merecimos perder, pero el empuje y la garra, mezclados con el sentido de pertenencia, nos llevaron a un resultado favorable? Incluso nos dimos el tupé de ganarles yéndonos a la B con un equipo en muletas, con goles del Lolo Miranda y de Jonathan Santana. Pero ésta vez no lo entendieron. Se florearon en los laureles de que “la camiseta les gana sola” y aguantaron a que eso pasara mágicamente. Independiente sobró el clásico.

Mérito absoluto de Cocca. Planteo defensivo, entendió que esto iba para 180 minutos y jugó a esperar y salir de contra. Cerró las puertas de la última línea, bloqueó cada avance con una estructura de candado y dejó a Bou para luchar contra los gigantes. Otra vez, ganó Goliat. La recompensa fue mayor de la que pensaba llevarse: 2 tiros, 2 goles.

Pellegrino plasmó en la cancha un sistema inofensivo. Jugó a tener la pelota y buscó que los espacios se crearan por errores rivales o por las molestias que Vera pudiera ocasionar trabajando con el cuerpo. Aunque parezca que sí, él no puede hacer todo solo. Y claro está que, sin Méndez, Independiente no sabe qué hacer. Cada vez se hace más imprescindible.

La creación, entonces, quedó delegada a tres: Benítez, Ortiz y el Cebolla. Pero Cocca fue más inteligente. Le cortó los cables al misionero con dos tipos marcándolo encima; Ortiz, de gran partido en el clásico anterior, hizo absolutamente todo mal (hasta condicionó a Rodríguez en la jugada que deriva su expulsión), y el resto fue pan comido. Del Cebolla se esperaba que oficie de enganche, propiamente dicho. 15 minutos le duró la actividad, y luego empezó a renguear. Un tipo que no se puede entrenar con normalidad durante la semana y te deja a gamba en la serie más importante del año. Que haga una buena pretemporada y después vemos para qué está. Para salir a dar pena, prefiero un Trejo que, con todas sus limitaciones, al menos te corre los 90.

A Pisano no hace falta anularlo, siquiera. Aún con muy poco, me dio la sensación de que no estaba para salir, sobre todo si tenemos en cuenta la materia inerte que integra el banco: Lucero, incapaz de frenar una pelota y Aquino, el mediapunta insuficiente. No es casualidad que Pellegrino haya hecho dos cambios: no hay más que eso para mover.

De todos modos, este análisis tiene incógnitas de base que, por el bien de este club, hay que resolver de inmediato: ¿cuál es el fantasma que aterra al director técnico en los partidos decisivos? ¿Por qué un equipo brillante, que golea al dificilísimo Belgrano de Zielinsky, se derrumba a pedazos en una semana? ¿Tanto tiene que ver Méndez, que cuando no está el equipo no produce juego?

Si no se reacciona a tiempo, el domingo se va el último tren a esa copa que todos queremos. Ya dejamos pasar dos, y aunque los pesimistas lo vean yéndose del andén, aún estamos vivos. Más que nunca. Fútbol no falta: lo que falta es actitud ganadora, la misma que se viene pidiendo desde el empate con Estudiantes en casa. En la vuelta tienen que salir a comerse la cancha y a demostrar que el papelón que pasaron el domingo -porque eso es lo que fue- es inadmisible, una piedra en el camino. Tengan orgullo y háganse respetar.

Las perlas vs. Racing

La Perla Blanca:

Diego Vera: Fue el único jugador de Independiente que entendió como deben jugarse este tipo de partidos. Empezó como siempre, electrizante por todo el frente de ataque, haciendo temblar a toda la defensa del rival. Con el despliegue que lo caracteriza generó las pocas ¿situaciones? de gol que creó el equipo en todo el encuentro. Hizo todo bien, como generalmente suele hacer. Lástima que sus compañeros estaban en otra sintonía y su juego se fue diluyendo lentamente con el correr de los minutos. Lejos, fue el mejor player del conjunto de Pellegrino. Bien por Viruta.

 

La Perla Negra:

El resultado: Luego de  14 años se perdió el clásico en casa de la peor manera: sin alma, sin carácter y sin fútbol. Ellos no hicieron mucho para llevarse la victoria, eh. Sin embargo, poco que generaron lo capitalizaron al máximo y se llevaron el partido con total justicia. Una pena que la racha se haya cortado en una definición tan importante como ésta.

La falta de actitud: Hemos hecho referencia que la actitud no se negocia bajo ningún concepto. Es alarmante que ante la adversidad haya jugadores que no tienen ese plus, ese algo intangible, que los distinga y que los lleve a hacer la diferencia cuando las cosas no están saliendo dentro del campo de juego.

Carencia de ideas: Independiente no tuvo un buen partido, es cierto, pero mucho se debe a no tener un plan B para lastimar al rival. Durante todo el semestre, las mejores actuaciones del equipo se dieron cuando hubo juego asociado a ras del piso. De esta forma se han logrado grandes rendimientos. Pero ayer no hubo nada de eso sino todo lo contrario. Puro pelotazos para que Vera se las arregle como pueda. Los volantes internos no tuvieron la precisión para generar juego a sus compañeros y los centros desde ¾ fueron despejados sin problemas por los centrales del vecino. Jugando así revertir la serie será muy difícil.

Solidez defensiva: Este equipo se caracterizó por haber encontrado una cierta solidez en defensa que hace mucho no se veía. Sin embargo, ayer no tuvieron un buen partido ninguno de los cuatro defensores ni tampoco el arquero. El primer gol fue una genialidad de Bou que dejó parado a los dos centrales y define ante la floja salida del Ruso. En el segundo, la siesta que duermen los volantes es inexplicable y el zurdazo de Romero fue inapelable para poner el 0-2 a favor de la visita.

 

A considerar:

Que se jugó mal ya se sabe. Que resulta difícil la clasificación a la Libertadores, también se sabe. Pero aún estamos con vida. Los vecinos hicieron su partido y se llevaron la victoria en casa pero cometieron un error: no nos remataron y nos dejaron con un respirador artificial. Es difícil, es cierto, pero no imposible. Y para darlo vuelta habrá que trabajar no sólo en lo futbolístico sino, más que nada, en lo anímico. El entrenador tendrá que encontrar variantes en ofensiva para intentar lastimar a la defensa de un equipo que jugará con nuestra desesperación para buscar el descuento lo más rápido posible. Espero que tanto los jugadores como el cuerpo técnico den la talla que tuvieron ayer. A dejar todo que todavía no hay nada definido.

 

 

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