Vergüenza nacional

Independiente perdió una nueva edición del clásico de Avellaneda de una manera insólita; difícilmente se repita un contexto igual o similiar. Son de esas derrotas que duelen de verdad, que causan una sensacion de tristeza e indignación al mismo tiempo, una de esas que dan vergüenza ajena.

Los dirigidos por Lucas Pusineri tenían todo para ganar y seguir por la senda ascendente, pero la apatía y las carencias futbolísticas de muchos jugadores que hoy visten está gloriosa camiseta – aún estando en superioridad numérica un tiempo entero – quedaron expuestas de una manera insoslayable e imperdonable. 

Con 10 jugadores, Racing reafirmó lo que había hecho con 11: ser protagonista e ir en busca del partido con convicción. Con 9 y sin nada que perder fue tenaz, aguantó con jugadores extenuados y perserveró hasta conseguir el gol – si bien hubo una mano de Cvitanich, imperceptible al ojo del árbitro, llamémonos a silencio -.

Independiente, en cambio, no tuvo frialdad, ni templanza para abril la cancha y buscar los espacios. Para ser honesto, este equipo no tiene nada positivo. Con dos hombres de más, buscó: centros al boleo, jugadas individuales y remates al arco desde afuera del área. Son preofesionales e hicieron algo que te enseñan a no hacer desde las infantiles cuándo tenés ventaja numérica. En rueda de prensa, Lucas Pusineri se sinceró: “nunca nos dimos cuenta que teníamos un hombre de más”. Una derrota imperdonable por dónde se lo mire.


Un fracaso del que todos y cada uno de los que hacemos Independiente somos parte. Si, los socios e hinchas también se llevan su grado de responsabilidad en este momento. El simpatizante del Rojo se racinguizó hace mucho tiempo. Me tocó estar en el Libertadores de América ante River y ver a gente aplaudir a los jugadores después de la derrota, escuchar aplausos cuando Alexander Barboza fue expulsado, sentir el shh… cuando alguna persona mostraba su descontento con algunos futbolistas, con el equipo o con la propia Comisión Directiva. Los que tenemos menos de 30 años, nos ha tocado vivir lo peor de Independiente; la mala de verdad. Pero esto de la cultura del aguante no es lo que me enseñó mi viejo; acá se exige compromiso, actitud y fútbol. Lo demás es mediocridad y eso no lo quiero para mi escudo. Esta institución es inmensa, dense cuenta antes que vuelva a ser tarde y nos lamentemos nuevamente. 


Independiente se hunde en un mar sin fondo. Crisis futbolística y deportiva; con dirigentes que se preocupan más por la política sindical – nunca están en Mitre 470, ni en Villa Domínico, ni en el Libertadores de América – o en su queridísimo Camioneros. Egocéntricos y soberbios, encerrados en un mundo irreal dónde miran despectivos desde arriba y ante las primeras críticas de socios e hinchas esbozan algunos comentarios como “boludos hay en todos lados” y/o “ahora son todos hinchas del futsal”. Deudas salariales, casos presentados en FIFA por incumplimiento de pagos millonarios, ningún refuerzo para Pusineri contemplando que la reanudación de la Superliga era con los equipos más importantes del país. Una gestión pésima. Háganse cargo de este desastre y quitensé la vanidad que llevan dentro solo por una Copa Sudamericana y un trofeo que no le importa a nadie como la Suruga Bank. Lean un poquito la historia de este club. 


Será difícil reponerse de este simbronazo vergonzoso. La bronca perdurará y la herida no sanará por mucho tiempo. 
Están matando a Independiente… 

Dejá tu opinión sobre la nota!
Previous ArticleNext Article
Alexis Potel
Periodista de la Academia de Quique Wolff. Crecer es el objetivo principal del desarrollo.

Últimas noticias

1
2
3
4
5
6

Send this to a friend