Perdido

Una imagen vale más que mil palabras. Eso mostró el entrenador de Independiente hoy. Cabizbajo, triste, perdido, cometiendo errores desde el armado inicial del equipo hasta con alguno de los cambios que hizo.

La no presencia de Leandro Fernández en el equipo titular es insostenible, no hay ningún argumento que se pueda esgrimir al respecto que pueda llegar a sonar lógico. No porque Fernández sea Arsenio Erico, sino porque hace dos meses es el mejor jugador de un mediocre equipo. Pero aun más insólito es que su reemplazante fuera Damián Batallini, quién, por citar un ejemplo, en el partido contra Patronato se quedó sentado en el banco de suplentes, al que le faltaban jugadores y no ingreso ni siquiera con superioridad numérica y con el equipo en desventaja.

Ojalá este sea el único problema de Domínguez pero no, tiene varios. No es el principal responsable y está claro, la dirigencia hace lo imposible para que las cosas al equipo le salgan mal, pero la realidad es que no encuentra la brújula y las derrotas en los clásicos más la eliminación en la Copa Sudamericana pesan.

Lamentablemente hay olor a ciclo cumplido y parece muy difícil que pueda volver a levantar el ánimo de este equipo, del que insisto, está pésimamente armado por los dirigentes, pero al que Domínguez no pudo darle absolutamente nada.

orgullorojo

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