19 de septiembre de 2026
Tras una primera etapa para el olvido y con tres lesionados, Independiente reaccionó con goles de Montiel y Maxi Meza para vencer 2-1 a Unión y prenderse arriba.
por
Ailu Iacobino
Había que sacarse la mufa de encima y demostrar temple en una parada de las bravas. En el marco de la décima fecha de la Zona A del Torneo Clausura, Independiente se llevó un triunfazo de oro al vencer 2-1 a Unión de Santa Fe en el Estadio 15 de Abril. El equipo de Jadson Viera debió sortear una tarde accidentada por demás, sobreponerse a una enfermería imprevista y apelar a la categoría individual para torcer un trámite que asomaba cuesta arriba bajo el polémico arbitraje de Luis Lobo Medina.
Los primeros 45 minutos fueron un verdadero dolor de ojos y un compendio de desgracias. En un trámite espantoso, chato y de escaso vuelo donde el local apenas insinuó algo más de empuje dentro de un contexto mediocre, las malas noticias coparon el banco visitante. A los 21 minutos, Chimy Ávila sintió un tirón en el isquiotibial y debió salir con evidente bronca para dejarle su sitio a Iván Morales. Sobre el cierre del período, Josías Palais protagonizó un durísimo choque de cabezas con Matías Rocha que lo obligó a abandonar el campo ensangrentado para que ingrese Felipe Tempone. Para completar el panorama adverso, Facundo Zabala no salió a jugar el complemento a raíz de un fuerte golpe en el empeine, debiendo ser reemplazado en el descanso.
Como si hiciera falta otro baldazo de agua fría, Unión pegó en el amanecer del segundo tiempo y se puso en ventaja a los pocos instantes del reinicio. Lejos de desplomarse, el Rey de Copas sacó a relucir su estirpe y armó una ráfaga arrolladora en cinco minutos. A los 7, tras una maniobra colectiva gestada por Maxi Meza y un centro quirúrgico de Leonardo Godoy, Santiago Montiel metió un frentazo impecable para marcar el 1-1. Apenas cinco minutos después, a los 12, llegó la obra de arte de la tarde: Meza guapeó en tres cuartos de cancha, eludió a dos rivales a pura gambeta y sacó un derechazo seco y rasante desde afuera del área para sellar su primer gol en su vuelta al club y revertir el marcador.
Con la ventaja a su favor, el Rojo manejó el cierre con muchísimo oficio. Pese a los desesperados centros del Tatengue, Rodrigo Rey transmitió una seguridad abrumadora descolgando cada balón aéreo en el área, mientras la zaga resistió sin pasar grandes sobresaltos. De contragolpe, Lautaro Millán dispuso de un par de ocasiones inmejorables que no pudo capitalizar para liquidar la historia antes de tiempo. Fue victoria brava, trabajada y con carácter puro para que el pueblo rojo festeje a lo grande en este 2026.
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