Independiente cayó 2-0 frente a Atlético Tucumán en el Libertadores de América y jugó el peor partido desde que Gabriel Milito se calzó el buzo de entrenador. El planteo del Mariscal no funcionó y la reacción leve del equipo se observó cuando se modificó el modo de juego.
Todo salió al revés. La noche en el Libertadores de América estuvo lejos de ser la que Gabriel Milito hubiera imaginado. El gol tempranero de Zampedri acomodó aún más en el partido al Decano, desnudando las falencias del Rojo a la hora de penetrar una defensa que se cierra en el fondo.
La falta de movilidad en ataque se acentúa en cada partido que disputa Independiente, y ayer no fue la excepción. Además, los rendimientos individuales tampoco pasan por su mejor momento, convirtiendo la búsqueda del arco rival en una misión imposible.
Como si fuera poco, el aspecto que mejor funcionaba desde la llegada de Gabriel al banco de suplentes, que era la defensa, sufrió fallas a la hora de tomar las marcas, algo que se acrecentó en el complemento, ante la falta de Gustavo Toledo y la necesidad de ir a buscar el descuento.
El mal momento individual y colectivo del equipo atenta contra la idea que Milito buscó inculcar a partir de su arribo el club, por lo que se abren dos opciones posibles como para encontrar una solución. O bien se continúa por el mismo camino, apostando por una recuperación general, o se cambia el planteo. Habrá que esperar la decisión del Mariscal…
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24/08/2026 |
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