El Rojo vivió otra noche fatídica en el Libertadores de América: cayó 4-1 frente a la Gloria, sufrió la insólita expulsión de Maxi Meza sin intervención del VAR en el primer tiempo y se derrumbó con una fragilidad alarmante en el complemento. Un mazazo que revive los peores fantasmas y apunta de lleno a la Comisión Directiva.