En los seis encuentros en los que entró por el torneo y el partido que jugó como titular por Copa Argentina lamentablemente no justificó su incorporación.
Más allá de esto, no deja de llamar la atención el armado del mediocampo que dispuso Berón para enfrentar a Central. Ante la falta de un volante por derecha, se improvisó con el juvenil Vitale (segundo partido en primera), denominador común en el resto de los medios, Aguilera (aunque jugó de cinco varias veces es central) y Tagliafico (ídem Aguilera pero por izquierda).
Si bien el 4-4-2 que presentó ayer Independiente mostraba a Pisano por derecha, algo habitual en el esquema de Almirón, la propuesta fue totalmente distinta y Vitale terminó marcando en ese sector en un planteo muy defensivo que defendió mal.
El interino no solo que decidió no contar con el exColón siendo el único ocho entre los concentrados, sino que ni siquiera lo sentó en el banco de suplentes. Los entrenadores son los que ven a los jugadores y saben en que condiciones están, por lo que se no se pone en discusión en esta nota la decisión de Berón. Preocupa y mucho que un técnico prefiera optar por tanta improvisación porque no lo convence el rendimiento de un jugador que el Club trajo hace muy poco y por el que pagó dinero.
Las preguntas se caen de maduras: ¿A qué vino Graciani? ¿Tendrá opciones con Pellegrino, técnico con el que no jugaba de titular en Estudiantes?