Una vez finalizado el duelo, la fiesta roja no se hizo esperar y a la fiesta que no pudieron opacar con los lamentables incidentes ocurridos en Río, se sumaron los festejos en Buenos Aires. Uno de los lugares elegidos por los hinchas fue el mítico monumento de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; el Obelisco. El monumento se tiño de Rojo para celebrar que Independiente consiguió su décimo séptima Copa de la historia del club.
El epicentro de la Ciudad se tiño de Rojo para celebrar el logro de Independiente y se sumó a los hinchas que coparon Avellaneda para celebrar una nueva Copa para el Rey. Señores el Rey de Copas volvió, es uno sólo y cómo siempre Copa en todos lados.