Con bailecito del “10” incluido, Independiente se imponía por 1-0 ante su clásico rival.
Pero no todo terminaría de esa forma. Luego de una salida desde el arco de Ustari, el futbolista salido de las Inferiores del club dominó el balón con la cabeza y lo volvió loco a Barroso, quien había ingresado por Menghi. No conforme con esto, gambeteó, al mismo tiempo, al defensor y al arquero Campagnuolo y pateó de derecha directo al arco. A los 13’ del ST, Agüero volvió a bailar en el Cilindro y catalogó el 2-0 para el equipo de Falcioni.
Más tarde, se generaron disturbios en la parcialidad local y Héctor Baldassi, árbitro del encuentro, decidió terminarlo cuando faltaban dos minutos. Mientras que el visitante se ilusionaba con la punta del torneo, Racing terminaba último y Simeone era cada vez más cuestionado.
El 25 de febrero de 2006, Independiente superó a su eterno rival, los hinchas bailaron junto al “Kun” y, una vez más, Avellaneda se tiñó de rojo.