14 de enero de 2014
por
Carlos Perez
Matías Pisano, sin ser descollante ni mucho menos, fue el único jugador de Independiente que estuvo a la altura del clásico que se jugaba. El volante ofensivo del Rojo pidió la pelota en toda la noche, intento gambetear y remató al arco en dos ocasiones exigiendo a Sebastián Saja -una pegó en el palo- que le ganó el duelo personal. Pisano complicó a los defensores de Racing durante todo el partido pero, solo, no pudo hacer nada para torcer el rumbo de un partido que estaba sentenciado desde el inicio.