la unica verdad es la realidad 2
Por: Carlos Perez
10 de diciembre de 2021
En la segunda gestión de Hugo Moyano hubo una constante en Independiente, aunque con diferentes aristas, el equipo nunca logró llegar a la Libertadores pero tuvo 100 por ciento de efectividad en las clasificaciones a la Sudamericana.
Algo que suena poco para un club tan grande, que en algunos casos -por buenos planteles- parece como una maldición, ya que Independiente nunca pudo ingresar a la Libertadores, sin haber salido campeón de un torneo que te clasifique al certamen más importante del continente.
Volviendo al inicio del análisis de la segunda gestión, este se va a centrar en las armas que tuvo cada entrenador para finalizar en el mismo destino.
En 2018, Independiente hizo la gran inversión al traer a Silvio Romero, Fernando Gaibor, Jonathan Menéndez, Braian Romero en una erogación de más de 15 millones de dólares. El equipo de Ariel Holan -que había perdido a Esequiel barco y Nicolás Tagliafico- se clasificó a la Sudamericana por la tabla de puntos -sumando 1 punto de 6 en las últimas dos fechas ante el Lobo y Unión-.
Para el segundo semestre el gasto fue menor pero también importante. Carlos Benavídez, Francisco Silva, Pablo Hernández, Ezequiel Cerutti, entre otros, le generaron al Rojo un gasto/inversión de 5 millones de dólares. En cuartos de final de la Libertadores cayó ante River en el recordado robo Monumental, aunque más allá de esto -y la obtención de la Suruga Bank-, el equipo no tuvo el nivel esperado y deambuló por el torneo local, más un estrepitoso fracaso en la Copa Argentina, quedando afuera ante Brown de Adrogué.
Para el inicio de 2019, el Profesor tuvo a Cecilio Domínguez y Pablo Pérez, por la extraordinaria suma de 7.500.000 de dólares. Eso si, perdió a Maxi Meza, quien se fue al Monterrey por el doble de esa suma. En 2019 otra vez sopa, el Rojo siguió deambulando por la tabla y no realizando un buen torneo local, por el cual otra vez se clasificó a la Copa Sudamericana. Es decir que en la temporada se gastaron 12 millones de dólares y otra vez el equipo no pudo llegar a la Libertadores. Eso si, avanzó en las primeras dos fases de la Copa y luego, a Holan no se le renovaría el contrato, dándole lugar a la llegada del por entonces técnico de moda, Sebastián Beccacece.
Al actual entrenador de Defensa y Justicia, le trajeron jugadores por más de 15 millones de dólares -Alexander Barboza, Lucas Romero, Sebastián Palacios, Andrés Roa y Christian Chávez-. Otra vez el equipo no hizo pie en el torneo local, quedó eliminado de la Sudamericana y de la Copa Argentina en cuartos de final y el ciclo de Becca llegó a su fin muy rápido.
Acá hubo un punto de inflexión en cuanto a la política de refuerzos. Empezaron las inhibiciones, los jugadores que se iban libres y el club dejó de comprar jugadores para solo traer refuerzos libres o algún préstamo, pero en cantidades muy limitadas.
Bajo ese lema asumió Lucas Pusineri en enero de 2020 sin ningún refuerzo y con 16 bajas, finalizó el certamen que había arrancado Beccacece en un puesto que lo dejaba afuera de la Sudamericana 2021, aunque luego, con la consagración de Defensa y Justicia -dirigido por Hernán Crespo-, el Rojo pudo acceder al segundo torneo continental. Cuando el fútbol se reanudó post pandemia, la dirigencia trajo a Ezequiel Muñoz -aun no debutó- y a Federico Martínez a préstamo, por 300 mil dólares. Independiente cayó en cuartos de final de la Sudamericana ante Lanús y no pudo clasificarse a la final de la Copa Maradona, aunque si participó de la zona de ganadores.
A Pusineri no le renovaron el contrato y lo reemplazó Julio Falcioni, a quien le trajeron a Juan Manuel Insaurralde -gratis- como único refuerzo antes de la Copa de la Liga -a la que llegó a las semifinales- y en el receso de invierno llegó Joaquín Laso, a préstamo, quién estuvo 14 fechas sin ser habilitado por no poder levantar inhibiciones. ¿El resultado final? Otra vez Independiente clasificado a la Copa Sudamericana, aunque con una erogación menor a las realizadas bajo los ciclos de Ariel Holan y Sebastián Beccacece, y, por supuesto, con casi ningún jugador de todos los adquiridos bajo esta gestión. Solo los Romero y Roa se mantuvieron en el plantel. El equipo quedó afuera de la Copa Argentina contra Tigre y de la Sudamericana en octavos contra Santos.
Fueron 4 años de diferentes fórmulas -dirigentes y técnicos gastadores entre 2018 y 2019 y de todo lo contrario en 2020 y 2021- y el resultado fue siempre el mismo. Un Independiente afuera del torneo que quiere jugar, sin ser competitivo a nivel local y con actuaciones discretas en las Sudamericanas y mediocres en la Copa Argentina. Claramente la segunda fórmula fue consecuencia de la primera. Pusineri y Falcioni nunca hubieran dirigido a Independiente en otro contexto, pero como diría Holan, Perón y Aristóteles, la única verdad es la realidad. Con poco y nada, lograron lo mismo que sus antecesores y sin complicar económicamente el futuro del club, el cual ya se encontraba -y sigue- en terapia intensiva.
Lo que está claro, es que más allá de las fórmulas, Independiente tiene que subir la vara y dejar de conformarse siempre con lo mismo. Más allá de dirigencias, técnicos y jugadores. Más allá de todo.
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