la inclusión de Amorebieta no fue productiva en el rendimiento defensivo, sobre todo porque hubo que sacrificar a un futbolista que venía teniendo actuaciones correctas como Sánchez Miño por la banda izquierda. Quedando así, con Franco y Tagliafico de centrales.
Barco tampoco pudo ser ese creador que necesitó el Rojo en la tibia noche tucumana. Apresurado para salir hacia adelante y sin poder de resolución ante la buena marca del contrario, el joven de 18 años quedó sin respuestas futbolísticas hasta su sustitución. Pobre también la labor de Albertengo que sigue padeciendo el haber estado tanto tiempo inactivo, sin ofrecer peso ofensivo. Meza y Bustos de lo mejorcito; intentando llevar siempre el equipo para adelante.
Los cambios del entrenador en el complemento fueron claros, ir a buscar el empate para poder disminuir la presión en el Libertadores de América el 12 de septiembre en el partido de vuelta. Sin embargo, nada de eso ocurrió. Benítez perdió muchas pelotas sin gravitar en ataque y Fernández jugó para que lo expulsaran, disputando con mucha vehemencia los balones divididos.
Este primer encuentro mostró una pizca de lo que puede ser Independiente en el transcurso de este semestre. Este Independiente que iba rumbo a llevarse todo lo que se atravesará en el camino, contemplando que con poco, en el semestre anterior, se habían cosechado 10 triunfos, 9 empates y sólo 1 derrota.
No fue el mercado de pases esperado y sin una brújula que indique el camino dentro del campo será difícil poder "ser campeones de todo" como dijo el presidente Hugo Moyano hace algunos días.
Será determinante estos últimos días del libro de pases para incorporar un jugador que cambie la ecuación en un partido, de lo contrario, nuestro querido Independiente seguirá divagando por la bruma de la decepción.