Pero haber cumplido el objetivo, con los rivales que tocaron (un siempre difícil equipo brasileño que ya demostró su candidatura a ganar el torneo, el campeón de Colombia y el campeón de Venezuela) y con lo complicado que se nos puso el grupo (bautizado por Holan como el famoso “Grupo de la Muerte”) por momentos, es un indicio del compromiso y la garra que sigue demostrando este equipo.
Después de perder con Corinthians, muchos nos daban por muertos. Pero estos hombres salieron a comerse a los brasileños en San Pablo y nos hicieron golpear el pecho de orgullo, como en los viejos tiempos. Y a veces las cosas no se nos dan (GImnasia y Unión son los ejemplos más recientes), pero cuando Holan y sus bravos muchachitos se trazan un objetivo, dejan absolutamente todo por conseguirlo. Anoche fue la demostración más feliz de ello.
23 años después, acá volvemos a estar. Entre los 16 mejores equipos del continente. Donde siempre estuvo el nombre del club, aunque algunos no lo quieran o puedan reconocer. Un equipo que no tiene las mismas armas que en diciembre de 2007, pero que posee hombres de carácter bélico, jugadores de Selección (convocados o no por sus respectivos entrenadores), pibes con hambre de gloria, un nueve que es una bestia y un DT que siente al club como lo sentimos todos nosotros. Ahora, a disfrutar de Maxi Meza en la Selección (y a cruzar los dedos por retenerlo), a pensar en sumar una nueva copa a las vitrinas en Japón y a prepararse para la fase de la Libertadores que más nos gusta. Disfruten, que volvió el Rey. ¡Que lo vengan a ver!