Cabe aclarar que la decisión está amparada por el reglamento, pero no por esa razón deja de ser absurda, sobre todo porque prima siempre el sentido común ante este tipo de situaciones que de por sí representan un noble gesto de un determinado jugador para con un simpatizante.
Para ejemplificar lo que decimos, en agosto en un partido por la Copa Argentina, Carlos Tévez tuvo el mismo gesto con una chica. Pero, claro está, no el mismo castigo.