Federico Insúa al plantel de Independiente y sobre cómo iba a acoplarse al equipo. Se discutió sobre si su inclusión iba a desequilibrar la táctica y quién debía salir en su lugar. Tanto se habló que hasta se le puso un mote a su supuesta conexión con Daniel Montenegro, Matías Pisano y Facundo Parra: “Los cuatro fantásticos”.
Mucho se habló, sí. Pero la realidad mostró otra cosa. “Los cuatro fantásticos” duraron sólo tres partidos, con una victoria y dos empates. La lesión de Parra obligó a Omar De Felippe a desarmar a la zaga delantera y colocar a Adrián Fernández. Una fecha después, los que corrieron la misma suerte, pero por decisión táctica, fueron Pisano y el Pocho. “Demostramos que Insúa no era el problema”, declaró el DT luego de ese partido, en el cual el Rojo volvió derrotado de Mendoza.
Así, el apodo se fue desluciendo hasta quedar en el olvido. Pero hoy, después de trece fechas, volvió a aparecer. Y cumplió las expectativas. El equipo demostró, por momentos, poder ofensivo, creó situaciones claras y manejó bien la pelota de mitad de campo hacia adelante. Con un Parra agresivo y luchador, un Montenegro, quizás, un tanto deslucido en su labor como puntero por izquierda, un Pisano punzante y un Insúa figura, parado bien de enganche, el entrenador quedó conforme y casi que aseguró haber encontrado su equipo titular.
Es verdad, quizás lo encontró tarde. Quizás el Pocho comió demasiado banco. Quizás Pisano se confió demasiado por algunos aplausos. Quizás era hora de hacer algo con ese Montenegro que pasaba desapercibido. Dudas hay muchas. Pero una sola certeza: Jugando como hoy, el ascenso está más cerca.