hará que un nuevo Independiente sea posible. De no ser así, el fracaso, la ineptitud, la incapacidad, la falta de profesionalidad, de sentido común y de inteligencia seguirá habitando el Club.
Quiero que sepa Sr. Presidente que le deseo a Ud. la mejor de las “diversiones para este semestre” al lado del “muerto resucitado”. Embriáguese abrazado a él. Permítame a mí no tener motivo alguno de alegría. Permítame a mí seguir con el dolor a cuestas, es lo único que me va a permitir ver la realidad siempre.
Que se entienda: el verdadero ascenso no será salir de donde estamos deportivamente hablando, eso es una fantochada. El verdadero ascenso será el día en que nuestro entrañable Independiente vuelva a tener dibujada la sonrisa de la buena salud institucional, política y deportiva. La vigencia del inmenso Independiente se festeja y se festejará siempre. No esto. Esto causa dolor.
Seguiré hablando solo en los playones de una tribuna y hasta a lo mejor, termine hablando sin sentido como un loco con los astros del cielo. Pateando vasos vacíos y columnas de cemento hasta partirme la cabeza de impotencia. Prefiero que Independiente me duela. Cuanto más me duela, más habré de respetarlo. Jamás me atrevería a divertirme con un muerto…