Un año después, luego de ganar nuevamente la Supercopa en el 95 por primera vez en el Maracaná, el Rey de Copas cayó con el Gremio el 7 de abril del 96. En un mal día del gran Faryd, el Rojo arrancó perdiendo, lo empató con un penal del Burru pero luego sufrió tres tantos de los brasileños.
Gregorio Pérez mandó a la cancha al mencionado Mondragón; Néstor Clausen, Pablo Rotchen, José Serrizuela, Juan Carlos Ramírez; Diego Cagna, Roberto Acuña, Cristian Domizzi, Roberto Molina, Jorge Burruchaga y Javier Mazzoni. Luego entraron Calderón, Bustos y el Gurí Álvez.
La última de las finales hasta el momento (sin contar la de la semana pasada obviamente) fue la del 2011, a la que accedimos luego de obtener la Sudamericana el año anterior ante el Goiás.
La ida, jugada el 10 de agosto con la vuelta de Milito, la ganó el Rojo dos a uno con tantos de Maxi Velázquez y Marco Pérez, luego de empezar perdiendo. El Turco Mohamed alineó para ese partido a Hilario Navarro; Eduardo Tuzzio, Julián Velázquez, Gabriel Milito, Maximiliano Velázquez; Cristian Pellerano, Hernán Fredes, Iván Pérez, Matías Defederico; Marco Pérez y Leonel Núñez. Ingresaron después Cabrera, el Malevo Ferreyra y Brian Nieva, quien estrelló un cabezazo en el travesaño.
La vuelta se disputó el 24 de ese mismo mes en el Beira Río y el Rojo salió con dos modificaciones respecto a la ida: Ferreyra por Defederico y Parra por Núñez. A pesar de haber estado a la altura en esta final (no así en Japón unas semanas antes), la derrota por 3 a 1 nos dejó sin la ansiada copa.